A lo largo de esta semana, los niños han comenzado escalonadamente las clases del nuevo curso escolar. Un momento en el que se mezclan emociones que van desde la ilusión y la alegría a la pena por la separación de los padres.

El equipo de profesionales de Eivikids sabe que cada niño tiene unas necesidades y unas emociones y, por este motivo, los primeros días de escuela se hace hincapié en ayudar a las familias para que la adaptación se realice de la manera lo más respetuosa posible.

Tanto si tus hijos van a acudir a nuestra escuela infantil como si están en edad escolar, desde casa también se pueden seguir algunos consejos para tratar de mentalizar a los más pequeños de la casa de la vuelta a la rutina:

  • El neuropsicólogo Álvaro Bilbao publicaba estos días en sus redes sociales algunas frases muy utilizadas pero que, según el experto, ayudan poco a los niños como: “vas a hacer muchos amigos”, “no pasa nada” o “lo vas a pasar bien”. Sin embargo, aconseja otras opciones que sí aportan tranquilidad y validan sus emociones: “te quiero mucho”, “cuando salgas estaré esperándote” o “también te voy a echar de menos”.
  • Un elemento que motiva mucho a los niños es el material escolar nuevo. Hacerlos partícipes de la elección de la mochila, el estuche o los lápices alentará su ilusión por estrenarlos.
  • Volver a ver a sus compañeros de clase es un motivo otro aliciente. Hacer planes con ellos los días previos y los posteriores les ayudará a sentir que vuelven a la rutina en grupo.
  • No dejar los buenos planes solo para los fines de semana. Aunque haya empezado el cole se pueden sacar ratitos para ir al parque, visitar a los abuelos e ir a merendar a algún sitio especial. Así los niños no sentirán que volver a las clases es el fin de la diversión en el resto de su tiempo libre.
  • La mejor manera de hacer una buena adaptación es hacerla de la mano de los docentes. La comunicación es fundamental para tratar aspectos concretos de cada niño  y remar todos en la misma dirección.

La vuelta a las clases es una revolución de emociones para la familia. Todos los sentimientos, tanto los de los niños como los de los padres, son válidos y deben ser comprendidos desde el respeto y la empatía.