Cuando no vemos bien vamos al oftalmólogo, cuando nos duele la rodilla visitamos al traumatólogo, si tenemos problemas circulatorios acudimos al hematólogo… pero cuando notamos que no nos encontramos bien psicológicamente acudimos primero a un amigo, luego a un familiar, después nos leemos un libro de autoayuda y, como última opción, cuando vemos que no hay más remedio, vamos al psicólogo.

Hay una cierta estigmatización de las enfermedades mentales

Y es que de algún modo nos resistimos a acudir a un psicólogo de igual modo que lo hacemos a cualquier otro especialista médico.

Hay una cierta estigmatización de las enfermedades mentales. Es necesario normalizar la psicología como una herramienta para mejorar nuestro estado emocional, a conocernos mejor y a potenciar la relación con nosotros mismos y nuestro entorno de manera sana, empática y asertiva.


CONFIDENCIALIDAD Y CONFIANZA

Por suerte, cada vez se percibe de una manera más natural acudir al psicólog@ y se entiende como una forma de autocuidado para afrontar situaciones que nos condicionan el día a día y que nos impiden mostrar nuestra mejor versión. Lo cierto es que rara vez las personas que han confiado en un psicólog@ o que han hecho terapia se muestran arrepentidas. Todo lo contrario, nos suelen recomendar poner en manos de un profesional lo mucho o lo poco que tengamos que sanar psicológicamente.

Con la pandemia hemos aprendido a verbalizar que no estamos bien

Para el programa ‘Cuidándote’ es especialmente importante que tengamos acceso a consultas de psicología donde tratar cualquier tipo de problema relacionado con nuestra salud mental. Con confidencialidad y con la confianza de tener el mejor asesoramiento, se trabajarán las emociones para lograr conseguir superar esas barreras mentales que nos condicionan.


FATIGA PANDÉMICA

La pandemia nos ha puesto en un lugar muy incómodo y aunque cada circunstancia es diferente, lo cierto es que todos lo hemos sufrido de una u otra manera. El coronavirus ha puesto a prueba nuestra salud física pero también la mental. La archi nombrada fatiga pandémica nos está golpeando en cada ola, con cada contagio en nuestro entorno, con el cierre de aulas y con las restricciones que van y vienen.

Ahora bien, si algo hemos aprendido en este periodo es a verbalizar en un momento determinado que no estamos bien, que estamos cansados de la pandemia, que no conseguimos motivarnos dentro de un entorno de obligaciones y con las libertades restringidas por el miedo al contagio y a sus consecuencias. Con la pandemia nos hemos atrevido a decir más claro y más alto que estamos psicológicamente tocados y, de alguna manera, vencer esos tabús en torno a la decisión de acudir al psicólogo y dar un paso adelante en la mejora de nuestra salud emocional.