Alicia Gómez, coach del programa ‘Cuidándote’ de Grupo Policlínica, nos cuenta en esta entrevista lo maravilloso que es cuando el coachee (la persona que acude a una sesión) descubre que ha estado viendo la vida con unas gafas desenfocadas, en ese momento es cuando sabe perfectamente que tiene que cambiar el cristal y todo cambia para mejor. No dudes en pedir una cita con Alicia porque una conversación con ella te hará ver las cosas de una forma más amable y amorosa.


¿Cómo definirías el momento “ajá”?

Uno de los momentos más gratificantes en una sesión de coaching es cuando el coachee, así nos referimos al usuario, realiza un cambio de observador con respecto a lo que se está tratando. Por poner un símil, es como si llevásemos puestas unas gafas mal graduadas, permitiéndonos únicamente experimentar el mundo a través de unas imágenes desenfocadas. Eso que el coachee está observando lo interpreta desde ese desenfoque al que está acostumbrado. Según va avanzando la sesión, el pensamiento lineal-estructurado es transcendido, dejando atrás viejas narrativas, abriendo un camino de nuevas posibilidades. El momento “ajá” surge en ese preciso instante en que las gafas que el coachee (repletas de borrosidad por viejas estructuras que ya no le servían como juicios, creencias, narrativas…) de repente se gradúan de golpe. La importancia de ese momento tan maravilloso es que se da cuenta que puede ver, el coachee ya se ha convertido en otro observador diferente porque se han incorporado nuevos matices y nuevas interpretaciones que generan nuevas acciones. No olvidemos la conocida frase de los versos de Ramón Campoamor, “Todo es según el color del cristal con que se mira”. El momento “ajá” es cuando uno se da cuenta de que el color con que estaba mirando ha cambiado de repente.

¿Qué preguntas tiene que hacerse una persona que quiere reinventarse?

Si bien es cierto que, en estos tiempos de incertidumbre, la palabra reinventarse está teniendo mucha mención, tanto a nivel empresarial como personal, su significado es volver a inventar, que no debe de confundirse con la distinción “adaptarse”. La decisión de reinventarse normalmente viene influenciada, para bien o para mal, por cambios externos, mientras que adaptarse es algo que implica cambios internos. La primera reflexión sería definir qué significado tiene para la persona el concepto de reinventarse y más que por qué, para qué desea reinventarse. Desde ese punto de partida, la hoja de ruta que el coachee desea trazar iría acompañada de preguntas, dirigidas hacia la creación de ese “nuevo yo” que puede implicar salir de la zona de confort, vencer miedos, inseguridades, cerrar ciertas puertas del pasado, redescubrir dones y adaptarse a su nueva visión.  Es importante resaltar que las sesiones de coaching son confidenciales y nada de lo que se trate en la sesión será compartido.

¿Cómo dar impulso a una persona que quiere salir de una situación concreta y no sabe cómo?

El coaching personal es una herramienta de acompañamiento muy indicada para procesos de cambio ya que cree firmemente en la premisa de que todos contamos con los recursos internos necesarios para generar ese cambio. Es en la exploración de esos recursos cuando el coachee adquiere el empoderamiento necesario para tomar el impulso necesario, definir nuevas acciones y desde ahí obtener diferentes resultados.

Siempre dicen que hay que valorar el presente, pero ¿en un proceso de coaching es importante analizar una vida en su conjunto?

Bueno, la palabra “siempre”, suele venir ya acompañada de un juicio… Si lo ideal es estar presentes en el aquí y el ahora, hay personas que viven en el pasado y otras que viven pensando en el futuro. Las experiencias pasadas son un gran maestro cuyos aprendizajes los aplicamos en el ahora que a su vez generan futuro. No obstante, aunque no siempre es importante ahondar en el pasado en una sesión de coaching, ya que dependerá mucho sobre que se está trabajando, hay sesiones en que sea útil hacer consciente algo concreto del subconsciente. Esto pueden ser antiguas creencias, juicios, ciertos valores, emociones, reacciones aprendidas, etc, que ayuden a ponerlos nombre y así identificar patrones limitantes que ya no están sirviendo al coachee.