Angélika Barrios, nuestra psicóloga de ‘Cuidándote’, nos habla de los propósitos anuales y cómo manejar la frustración cuando no los alcanzamos.

¿Por qué nos hacemos propósitos en septiembre y en enero?

Hay dos épocas del año donde sentimos que volvemos a comenzar, la primera como todos sabemos es el primer mes del año, es el cambio de calendario donde nos proyectamos nuevos propósitos, no solo laborales, de salud ( dejar de fumar, comer mejor, bajar de peso, hacer deporte etc) también emocionales, económicos, sociales, etc. La otra época, sin duda, es septiembre, un gran grueso de la población (no todos) regresa del descanso, de las vacaciones, para muchos es el inicio de un nuevo curso y hay también más horas de sol en muchas partes del mundo y anímicamente estamos más dispuestos a iniciar nuevos propósitos que nos van a acompañar en la nueva etapa que comienza.

¿Son realistas esas expectativas que ponemos en nosotros mismos?

Primeramente es importante entender que las expectativas son suposiciones, anticipaciones y  creencias basadas en aspectos subjetivos y objetivos y que tienen una carga de ilusión, pretensiones que cuando no se ven satisfechas o cumplidas sentimos una gran frustración, el desengaño y desilusión. El problema radica en tener expectativas poco realistas, sin perder de vistas que estas son necesarias pues funcionan como impulso y en muchos casos como una espacie de brújula interior.

Cuando no los cumplimos ¿Cómo podemos gestionar la frustración?

Cuando las expectativas no se cumplen nos sentimos muy infelices, con rabia, impotencia, ansiedad, entre muchas emociones. Lo principal es aprender a distinguir entre expectativas realistas y poco realistas para así asumir la responsabilidad de las desiciones.

  • Comprende lo que está pasando, mira en profundidad y reconoce la intención positiva escondida detrás de lo que has hecho o decidido.
  • Acepta lo que ha pasado. Eso no significa resignarse, sino asumirlo aunque no nos guste. Si acepto lo que no me ha gustado puedo aprender y entonces cambiar de actitud para enfrentarme a la situación de manera diferente.
  • Perdónate. Todo lo que has hecho hasta ahora lo has hecho de la mejor forma que has podido y con los recursos que tenías. Deja de estar castigándote con reproches.
  • Compromete contigo mismo. Cambia de actitud y actua de una forma diferente. Pregúntate: ¿qué puedo hacer para cumplir la próxima vez?
  • Sé asertivo, aprende a decir lo que sientes. 
  • Sé proactivo. Eso significa estar preparado para evitar las situaciones “de riesgo” y, en el caso de que pasen, saber gestionarlas fácilmente.

¿Cómo debemos plantearnos nuestros objetivos?

Plantearnos metas realistas y alcanzables y dividirlas en objetivos pequeños y alcanzables, no darnos por vencidos al primer tropiezo, darnos el tiempo necesario para que suceda, no perder la motivación y ser constante.

Cuidándote logo
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.