Existen muchos factores que pueden provocar que nos sintamos hinchados, desde intolerancia o alergias hasta alimentos que por su composición son más propicios a que nuestro estómago se resienta. Cuando sentimos malestar después de comer es porque no estamos haciendo bien la digestión y es importante que identifiquemos qué factores nos están provocando esa sensación tan desagradable.

Para el servicio de nutrición de ‘Cuidándote’ es prioritario orientarnos para que nuestra alimentación sea personalizada de acuerdo a nuestras necesitadades físicas y también metabólicas. Estar hinchado es un signo de alarma del cuerpo y debemos acudir a un profesional para tomar las medidas necesarias para evitarlo.


Un remedio fácil y al alcance de todo el mundo para combatir este molesto malestar es el agua

Hay alimentos que, aunque no tengamos ninguna intolerancia o alergia, provocan hinchazón y malestar después de su ingesta. Vamos a ver por qué ocurre:

  • Las legumbres tienen un alto contenido de oligosacáridos, que es un almidón resistente que se queda sin digerir hasta que llega al colon. Si descomposición se produce por fermentación bacteriana y produce hinchazón.
  • Los Alimentos light llevan edulcorantes químicos como el aspartamo, el acesulfamo K o la sucralosa que no son respetuosos con nuestra microbiota intestinal.
  • Las verduras crucíferas, como el brócoli, la coliflor o las coles de bruselas son una buena fuente de nutrientes, vitaminas y minerales. Sin embargo, también contienen rafinosa, un azúcar que no se digiere hasta que llega a las bacterias intestinales, lo que provoca la hinchazón del abdomen.
  • Los condimentos. Muchas especias pueden liberar ácidos en el estómago y provocar su irritación.
  • La sal deshidrata los alimentos y si la tomamos en exceso conseguirá también deshidratar nuestro cuerpo con lo que no vamos a ser capaces de digerir bien los alimentos.
  • Las comidas altas en grasas saturadas, como la mantequilla, la leche entera o la carne, son difíciles de digerir e inflaman el estómago. Lo ideal es sustituirlas por grasas saludables procedentes del aceite de oliva, el salmón, el aguacate o los frutos secos.

Un remedio fácil y al alcance de todo el mundo para combatir este molesto malestar es el agua. Gran parte de nuestro cuerpo es agua y, si no la recibimos, nos va a afectar a la forma en la que se presenta nuestra piel, estará más reseca, nos cansaremos más fácilmente, bajará nuestra presión arterial, afectará a nuestro estado de ánimo y nos costará más pensar.

Lo más importante de todo es escuchar a nuestro cuerpo y ver qué es lo que nos sienta mejor y peor en nuestra alimentación. Pero si no tienes claro qué lo que puede estar estropeando tu dieta no dudes en pedir cita con el servicio de de nutrición.