¿Cuántas veces has escuchado “tienes que aprender inglés”? ¿Cuántas veces te han dicho que si no sabes inglés no vas a poder avanzar en tu carrera? Es cierto que este idioma es muy importante para el desarrollo laboral, pero las clases de inglés de ‘Cuidándote’ están pensadas, además, para comunicarnos con otras personas, para viajar y disfrutar, relacionarnos, entrenar la mente, abrirnos a experiencias…


Lo que nos motiva a aprender este idioma no ha cambiado tanto a lo largo de los años, pero la forma en la que lo hacemos sí. ¿Sabías que en España el inglés se empezó a enseñar en 1804? Se trataba de un lujo del que solo los más adinerados y con mayor posición social podían asumir. Poco a poco, su aprendizaje se fue expandiendo principalmente porque suponía una ventaja en las relaciones comerciales.

EL MÉTODO FÁBREGAS

El método Fábregas fue uno de los primeros utilizados para aprender inglés y, evidentemente, aunque fuese de 1830 ya se podía ver para dónde tiraban las cosas. El método era, básicamente, una recopilación de reglas gramaticales. ¿Esto te suena de algo?

Cada vez más escuelas fueron implementando este idioma, aunque, a diferencia de lo que ves en los colegios hoy, el inglés era la lengua secundaria y, el francés, era la primordial y obligatoria. Lo único que buscaba lograr es que los estudiantes de inglés supiesen traducir. Lo que en el momento suponía coger un diccionario e ir palabra por palabra.

¿Te imaginas estar hablando con alguien y para poder entenderle, que te tuvieses que ir señalando cada palabra en el diccionario? Eso sí que es perder tiempo.

MÉTODO OLLENDORFF

Ollendorff fue uno de los primeros lingüistas que defendían la importancia del profesor en las clases y se centraba en “aprender a hablar”. Según él, la gramática y la sintaxis se aclaran después de que el alumno “metiera la pata”. Era el estilo de profesor que dice “cómo no sabes NADA, vamos a hablar toda la clase en inglés”. Se había dado un paso, pero muchas veces el alumno desconectaba después de intentar seguir una clase en la que no entendía nada de lo que se estaba diciendo.  

MÉTODO ROBERTSON

Aquí ya nos vamos acercando cada vez más a lo que nosotros conocemos hoy en día. Robertson, decidió que había que enfocarse en leer, traducir, escribir y hablar. La gramática hay que aprenderla desde el principio y practicar la pronunciación.

Cuando la enseñanza del inglés se hizo más popular, estas técnicas fueron variando, pero la que más fuerza ha tenido ha sido la enfocada a darle la importancia justa a la gramática y la ortografía, centrarse más en la práctica que en la teoría e intentar aplicar el idioma en nuestro día a día. Como dice una de nuestra profesora, Alicia Gómez, Einstein aprendió jugando. Es así como se sientan las bases para el desarrollo de conocimientos, así que ¿por qué dejar de jugar?. Si quieres empezar ya aquí tienes algunas de las mejores películas para mantener el idioma al día.

No olvides que en ‘Cuidándote’ tienes clases de inglés a la carta. Solo tienes que mandar un correo a agomez@grupopoliclinica.es y cuadrar vuestras agendas.