Una de las herramientas más importante que emplean los coach en sus sesiones es la formulación de preguntas a su coachee. Este proceso permite identificar problemas, organizar ideas y buscar soluciones.

El objetivo de estos cuestionarios es llegar a lo que Alicia Gómez, coach del programa ‘Cuidándote’, define como al momento ¡AJÁ! “Es cuando el usuario, de forma satisfactoria y con sorpresa, se da cuenta de cuál es la razón de fondo que le atrajo a la sesión. Porque siempre hay una. Y este momento ¡AJÁ! es muy habitual. Sabemos que hay algo que necesitamos, pero no somos capaces de darle forma clara”.

LAS PREGUNTAS

Las preguntas que formulan los coach están muy estudiadas y tienen que cumplir unos requisitos importantes para poder lograr los mejores resultados.

· Abiertas: Las preguntas no deben ser cerradas porque dejan poco margen a que el usuario se explaye en su respuesta y pueda llegar a conclusiones por sí mismo.

· Temática: No se trata de hablar por hablar, el contenido de las preguntas debe tener el objetivo de identificar problemas y de conducir a su resolución.

· Intención: El coach debe evitar hacer juicios. Es importante que sus preguntas no entrañen intencionalidad para condicionar las respuestas.

· Enfoque: Las preguntas tienen que llevar a la reflexión, a incentivar respuestas. Hay que evitar formular en negativo ya que el planteamiento en positivo hace avanzar significativamente en las sesiones.

· Personalizadas: Aunque existen preguntas estandarizadas, lo cierto es que conforme avanzan las sesiones las preguntas tienen que tener relación con la realidad 3 particular del usuario.

· Visualización: Es importante que el coachee identifique cómo podría ser su futuro si comienza a realizar cambios y cómo se sentiría. Son cuestiones que llevan a elaborar un plan de acción.

· Realistas: Hay que poner sobre la mesa la posibilidad de que todo puede no salir bien. Determinadas preguntas tienen que ir destinadas a eliminar el miedo a que algo pueda salir mal en el proceso.

· Romper creencias: Hay creencias limitantes que no se tienen identificadas y que condicionan nuestras decisiones. Estas preguntas son especialmente relevantes porque rompen con ideas que están en la consciencia desde siempre.

Es importante que el coach sea capaz de adaptar todas las preguntas a la persona y la situación a la que se enfrente para poder lograr los mejores resultados. Cada proceso de coaching y cada persona tiene unas necesidades específicas y un buen coach sabrá cómo gestionarlo para lograr remover emociones y voluntades.