Allá donde fueres, haz lo que vieres. Y así, siguiendo la sabiduría popular, adoptamos diferentes actitudes atendiendo a los distintos ambientes en los que nos podemos encontrar. No es lo mismo estar con amigos tomando el aperitivo que el primer día que conoces a tus futuros suegros.

Con la familia o con nuestras amistades, la confianza nos permite tener una actitud relajada, transparente y libre. Si estamos contentos y felices nos van a querer y si nos sentimos enfadados, tristes o apáticos, también. Te conocen y saben que puedes tener un mal día, pero sus sentimientos y la percepción que tienen hacia nosotros no va a cambiar. Siempre que no la liemos muy grande, claro.

El ‘comportamiento libre de rasgos’ describe la manera de actuar que no se corresponde con nuestra naturaleza

Pero en otros ambientes no tienen por qué aguantar nuestro mal humor o los enfados por cosas que no les atañe. En el médico, en un restaurante, en el colegio de los niños, en celebraciones… y, por supuesto, en el trabajo tenemos que aspirar a dar nuestra mejor versión.

El ámbito familiar y el laboral quizás sean los entornos en los que mayor polarización puede presentar la personalidad de la gente. Hasta tal punto es común este cambio de actitud que tiene un nombre propio: comportamiento libre de rasgos, que describe una manera de actuar que no se corresponde con nuestra naturaleza.


DOCTOR JEKYLL Y MR HYDE

Aunque lo habitual es que tu carácter sea de una manera determinada y siga una línea coherente, lo cierto es que hay ocasiones en las que somos auténticos ‘Doctor Jekyll y Mr. Hyde’.

Todos conocemos a personas encantadoras en su vida familiar que luego como compañeras de trabajo son un dolor de muelas y más si resulta que tienen un puesto de responsabilidad con gente a su cargo. Aquellos que coincidan con esa persona en un entorno laboral pensarán que está amargada, pero quienes la conozcan en el ámbito personal se irán con la sensación de que es encantadora. En ocasiones resulta al revés, gente que en el trabajo está a gusto y cuando llega a casa y tiene que hacer frente a las responsabilidades familiares… todo son ‘peros’.

La necesidad de mostrar la “mejor versión” con los pacientes a menudo pasa factura

Al final adaptamos roles atendiendo a las situaciones. Podemos ser muy estables u opuestos dependiendo de dónde nos encontremos. Pero cuando hay mucha disparidad en nuestra conducta es tremendamente agotador y puede provocar cuadros de ansiedad y depresión.

Durante la pandemia, los trabajadores sanitarios han tenido que disimular la incertidumbre, el miedo y el cansancio. Los pacientes necesitaban esa “mejor versión” de cada uno de ellos y esta enorme responsabilidad ha tenido consecuencias.

Si este ‘comportamiento libre de rasgos’ causa problemas, inestabilidad y condiciona el día a día, lo mejor es acudir a un especialista. Angélica Barrios, psicóloga del programa ‘Cuidándote’, afirma que sus sesiones son espacios seguros donde la confidencialidad está garantizada. Es un lugar de ventilación emocional para expresar cualquier sentimiento y, así, encontrar herramientas que nos ayuden a gestionar esas emociones.

Si crees que las responsabilidades no te dejan ser tu mismo, no te lo pienses y pide cita con el servicio de psicología que ‘Cuidándote’ tiene disponible para ti.