Esa molestia que he sentido… ¿Serán agujetas, un tirón o me he roto? ¿O es que me estoy haciendo viejo/a? 😉

En alguna ocasión nos habremos hecho preguntas similares al sentir un dolor concreto en articulaciones o músculos. Puede haber sido realizando alguna actividad cotidiana, practicando deporte o en el desarrollo de nuestro trabajo. Por ello, dudaremos si aguantarlo y esperar unos días a ver si remite, o directamente no darle tregua y acudir a nuestro fisioterapeuta de ‘Cuidándote’. Aquí van unas cuantas pistas para identificar los distintos dolores que podremos tener y pequeñas-grandes soluciones.


INFLAMACIONES

Orígenes posibles del dolor hay incontables, pero en su conjunto responden siempre de la misma manera: con una inflamación como respuesta corporal que provoca el dolor.

El del entrenamiento. Si nos va lo de entrenar, el dolor podría venir provocado por un ejercicio diferente o haber ejercitado solo el grupo muscular (ese que has tenido abandonado tanto tiempo) y puede que sientas dolor muscular de inicio retardado, cuando aparece uno o dos días después por pequeños desgarros en los tejidos. Esto se traduce en inflamación, lo que hace que no puedas sentarte correctamente o que te duelan las piernas después de tantas flexiones. Pero, tranquilos, igual que viene se va: es la señal de tu cuerpo en plena adaptación a una nueva actividad. Para recuperarte, prueba unos ejercicios de rodillo de espuma durante los siguientes días de recuperación.

Un dolor muy típico por movimiento repetitivo es el síndrome del túnel carpiano.

Trabajas siempre con una parte del cuerpo. Un dolor muy típico localizado en una sola parte del cuerpo: un ejemplo lo tenemos en el síndrome del túnel carpiano (dolor agudo en el nervio mediano a nivel de la muñeca). Todo el día con el teclado en el trabajo, notas un dolor concentrado que a la larga puede convertirse en una lesión por su efecto repetitivo. Repetir un mismo movimiento puede provocar que los músculos, ligamentos y tendones se inflamen, y, nuevamente, esa es la causa del dolor. Además, puedes notar que tienes menos fuerza y una movilidad reducida. En esto es muy recomendable ejercicios de fortalecimiento mediante fisioterapia o incluso aparatos ortopédicos que den estabilidad.


ESTRÉS Y FALTA DE DESCANSO

Alerta: estás demasiado estresad@. El estrés psicológico puede tener manifestaciones físicas: desde dolores de cabeza hasta dolor de mandíbula y lumbago. Eso se debe a que, cuando estás estresado, tu cuerpo produce la hormona cortisol. Y más aún, si el estrés es crónico puede producir inflamación, de ahí a una rotura fibrilar, dolor y fatiga. ¿Cómo resuelvo este ‘crucigrama’? Nuevamente, visita a nuestros fisioterapeutas, pero también dedica un tiempo cada día a hacer algo que te ayude a desconectar: pasea, respira y medita, date un baño caliente… Y muy importante, tienes dos opciones más en ‘Cuidándote’: sesiones de psicología y de coaching.

El estrés puede manifestarse físicamente en dolores de cabeza, de mandíbula o lumbago

Hay que dormir mejor. Y lo sabes 👉. Te despiertas en mitad de la noche, te cuesta conciliar el sueño o estás muy cansado durante el día. Háztelo mirar. Necesitas, al menos, entre seis y ocho horas de sueño cada noche para repararse a diario. Una pista: Según un estudio publicado en la revista Artritis & Rheumatology, la primera causa del dolor generalizado, especialmente entre adultos mayores de 50 años, es el sueño no reparador o los trastornos del sueño. Atento a los ocho trucos que da la ciencia para dormir mejor.