Depositamos la esperanza de que en los días de vacaciones desaparezcan esas preocupaciones que nos acompañan en el día a día de nuestra jornada laboral. En el mejor de los casos, durante ese periodo logramos desconectar, pero lo cierto es que la reincorporación supone también un reencuentro con aquellas responsabilidades que solo han quedado aplazadas.

El conocido como síndrome postvacacional puede limitarnos anímicamente no solo la vuelta al trabajo, sino también los últimos días de nuestros descanso. Debilidad generalizada, somnolencia, falta de motivación y bloqueo son algunos de los síntomas limitadores que pueden llegar a presentarse.

Herramientas para evitar el síndrome postvacacional  

  • Realizar una reincorporación gradual.
  • Escalonar las vacaciones.
  • Continuar con actividades de ocio en el tiempo libre.
  • Volver a casa unos días antes de la incorporación al trabajo.
  • Si tenemos que adquirir nuevas obligaciones, comenzar de manera progresiva.
  • Planear un plan de ocio con los compañeros.
  • Realizar deporte para lograr un extra de endorfinas.
  • Controlar las bebidas y comidas pesadas que mermen nuestra energía.
  • Tener pautas de sueño adecuadas.
  • Dejar por escrito los aspectos positivos de nuestra actividad profesional.

Tanto si ya has disfrutado de tus vacaciones, como si aún no has podido descansar, recuerda que el servicio de psicología de ‘Cuidándote’ está disponible para poder ayudarte a afrontar cualquier situación que pueda estar condicionando tu salud mental.