Hacer yoga es bueno. Vale que “bueno” es un término muy genérico, pero es que las bondades de esta práctica son tantas y tan diversas que podemos decir sin temor a equivocarnos que hacer yoga es algo beneficioso para todo el mundo.

Precisamente por esto, en ‘Cuidándote’ contamos todas las semanas de clases de yoga con las que mejorar tu estado de forma, trabajar la flexibilidad, mantenerte sano, prevenir dolores… y sí, también cuidar tu salud mental.

Y es que los beneficios del yoga no se quedan solo en el apartado físico. El control de la respiración, la meditación y la autoconsciencia sobre nuestro propio cuerpo también contribuyen a mejorar y cuidar nuestra salud mental. ¿Cómo? Ahora te lo contamos…

  • Favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso autónomo que es el encargado de reaccionar ante los estímulos de forma inconsciente y está formado por dos subsistemas: el simpático y el parasimpático. El primero segrega sustancias como la adrenalina para poder actuar ante situaciones potencialmente peligrosas, mientras que el segundo usa la acetilcolina para regular las funciones corporales básicas.
    Cuando tenemos patologías como ansiedad, depresión o trastorno de estrés post traumático, el funcionamiento de estos sistemas no es adecuado. Puede que el subsistema simpático se mantenga siempre activo, dificultando las labores del otro subsistema y ocasionando problemas gastrointestinales, dermatológicos o trastornos del sueño. Sin embargo, a través del control de la respiración y la meditación, se regula el sistema cardiovascular, lo que afecta directamente (y muy positivamente) sobre el sistema nervioso autónomo.
  • Somos más consciente de nuestro cuerpo y sus señales. La meditación nos habitúa a observar nuestro cuerpo y ser consciente de la gran cantidad de información que nos revela. Mediante las posturas del yoga, se pone atención en diferentes partes del cuerpo, lo que nos lleva a conocer sus límites y necesidades. Como se trabajan todas las partes del cuerpo, el yoga obliga a tomar consciencia de cada una de ellas.
  • Estamos en el momento, con nuestros pensamientos y sensaciones. La meditación nos ayuda a calmar la mente y prestar atención a lo que sucede, a lo que sentimos, regulando así el sistema nervioso autónomo. Cuando el futuro es incierto y nos inquieta qué sucederá, o cuando pensamos en algo ya pasado que no nos gustó o que nos impide seguir adelante, la meditación nos devuelve al presente; nos ayuda a manejar los pensamientos y a tolerar las sensaciones internas. Con la meditación miramos hacia nuestro interior sin juzgar, simplemente observando y aceptando aquello que encontramos en nosotros mismos.

Como puedes ver, en términos generales, la práctica de yoga favorece la relajación del sistema nervioso autónomo y nos lleva a conectar y comprender las sensaciones que nos producen malestar. Es, por tanto, una práctica especialmente adecuada para quienes quieren aprender a conectar con aquello que sienten, perder el miedo y comprender su cuerpo, todo ello clave para cuidar nuestra salud mental.

Y es que practicar yoga es del todo recomendable para absolutamente todo el mundo (ya te dijimos al principio que es algo muy buen, ¿no?). Por eso en ‘Cuidándote’ te lo ponemos tan fácil. Apúntate a una de nuestras clases, seguro que querrás repetir.

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