¿Sabías que en la antigua Grecia ya existían y  se aplicaban tratamientos físicos para mejorar el movimiento? Aunque en ese entonces la fisioterapia estaba aún “en pañales”, los médicos griegos sabían que el movimiento y la estimulación del cuerpo eran claves para mejorar la salud. Con el pasar de los años, la ciencia ha evolucionado y en la actualidad, la fisioterapia es una herramienta fundamental para ayudar a personas con enfermedades neurológicas a recuperar su independencia y mejorar su calidad de vida. Pero, ¿qué efecto tiene la fisioterapia en el caso de enfermedades neurológicas?

¿Cómo ayuda la fisioterapia en las enfermedades neurológicas?

La fisioterapia cuenta con una rama especializada en el tratamiento de personas con trastornos del sistema nervioso central y periférico. Esto incluye enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer, la esclerosis múltiple y los accidentes cerebrovasculares (ACV), entre otros. El objetivo de este tipo de fisioterapia no es solo recuperar la movilidad, sino también ayudar al cerebro a reorganizarse, aprovechando su capacidad de “neuroplasticidad“. 

Cada enfermedad neurológica presenta sus propios desafíos, y la fisioterapia ofrece distintas técnicas personalizadas para cada paciente, entre ellos:

  • Ejercicios de fuerza y coordinación: ayudan a recuperar el control sobre el movimiento y reducir la rigidez muscular. En casos como el Parkinson, estos ejercicios pueden mejorar el equilibrio y reducir las caídas.
  • Reeducación postural y equilibrio: tras un ACV o cualquier lesión cerebral, la fisioterapia se enfoca en restablecer el equilibrio y mejorar la postura, ayudando al paciente a mantenerse más seguro y estable.
  • Movilización pasiva y activa: para quienes han perdido movilidad en alguna parte del cuerpo,  la terapia puede ayudar a realizar movilizaciones para mantener las articulaciones sanas y estimular el movimiento.
  • Estimulación cognitiva y sensorial: especialmente útil en enfermedades degenerativas como el Alzheimer, donde el objetivo es mantener el cerebro activo mediante ejercicios que trabajan la memoria, la percepción y el razonamiento.
  • Terapia de marcha: Cuando el problema afecta la capacidad para caminar, como sucede en la esclerosis múltiple o luego de un ACV, la fisioterapia incluye técnicas y dispositivos que ayudan a recuperar la movilidad o mejorarla.

Beneficios de asistir a fisioterapia en este contexto

Aunque cada paciente con su dolencia es un mundo, en general, la fisioterapia puede ayudar a mejorar su movilidad y su independencia. Además, puede aumentar su calidad de vida al reducir la rigidez, mejorar el equilibrio y la coordinación. 

Además, previene complicaciones secundarias, y es que la inactividad en estas enfermedades puede llevar a complicaciones como atrofia muscular, úlceras y rigidez articular. Por último, y no menos importante, la fisioterapia mejora el estado emocional. El impacto psicológico de una enfermedad neurológica puede ser enorme, pero al promover el movimiento y la independencia,  también ayuda a mejorar la autoestima y el ánimo, creando un círculo positivo de bienestar. Aunque una enfermedad neurológica puede ser un desafío, la fisioterapia abre una ventana de esperanza.

¡Recuerda que puedes agendar una sesión de fisioterapia a través de la intranet de Cuidándote!

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