¿Recuerdas la escena de la “pose de superhéroe” de la serie americana Anatomía de Grey?  Antes de entrar al quirófano para realizar una cirugía compleja, la doctora Amelia Sheper sacaba pecho, se paraba mirando hacia el techo, con las manos en la cintura. Ella le explicaba a su compañera que un estudio científico afirmaba que si mantiene esa postura durante cinco minutos ante una gran presentación o prueba, no solo se sentirá con más confianza, sino que su desempeño será mucho más óptimo. 

Aunque existe mucha controversia sobre este efecto, otros estudios demuestran que la postura puede influir en tu estado de ánimo. Una investigación sostiene que las personas que se sientan encorvadas tienden a tener pensamientos más negativos que quienes mantienen una postura erguida. Curioso, ¿verdad? Esto evidencia cómo el cuerpo y la mente están conectados de formas que quizás ni imaginamos. En este contexto, la fisioterapia juega un rol cada vez más importante no solo para aliviar molestias físicas, sino también para contribuir a nuestro bienestar emocional.

¿Cómo ayuda la fisioterapia a la salud mental?

Aunque a primera vista pueda parecer que la fisioterapia y la salud mental no están relacionadas, existen varias técnicas dentro de la fisioterapia que contribuyen directamente al bienestar psicológico. 

  • Ejercicio terapéutico: el movimiento y la actividad física liberan endorfinas, conocidas como las “hormonas de la felicidad”. En fisioterapia, se personalizan los ejercicios para que sean seguros y efectivos, logrando así un doble beneficio: alivio físico y mental.
  • Terapia de masaje: no solo alivian dolores físicos, sino que también disminuyen los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y ayudan a liberar tensiones emocionales. Un fisioterapeuta cualificado puede identificar los puntos de tensión.
  • Técnicas de respiración y relajación: la respiración profunda y controlada es una de las herramientas más sencillas y efectivas para calmar la mente y el sistema nervioso. 
  • Mindfulness y conciencia corporal: la fisioterapia también fomenta una mayor conexión con el cuerpo, algo esencial para practicar el mindfulness o atención plena. 

Para incorporar el cuidado físico en tu salud mental y lograr un bienestar integral, te recomendamos escuchar tu cuerpo. Prestar atención a la tensión de tus hombros o tu espalda  puede ayudarte a identificar cuándo necesitas un descanso o cuándo es momento de hacer ejercicios de relajación. Recuerda incluir estiramientos y pausas activas en tu rutina cotidiana. Si pasas muchas horas en la misma postura, como frente del ordenador, estas pequeñas pausas tendrán un impacto positivo en tu mente. Y no olvides practicar la respiración consciente concentrándote en cada inhalación y exhalación. Este ejercicio sencillo puede ayudarte a reducir la ansiedad y mejorar tu concentración.

Desde Cuidándote reconocemos y nos comprometemos una vez más con un enfoque integral de la salud para tu bienestar. Por ello, tienes a tu disposición los servicios de fisioterapia y psicología. ¡Reserva una cita con nuestros especialistas en la intranet y empieza a aplicar en la vida la pose de superhéroe!

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