En la agitada rutina diaria, es común que la velocidad se convierta en un elemento clave en todas nuestras actividades, incluso en una de las más fundamentales: comer. Sin embargo, la importancia de comer despacio va más allá de simplemente disfrutar de la comida, ya que tiene impactos significativos en nuestra salud física y mental.

Comer rápidamente puede llevar a una desconexión entre el cuerpo y la mente, ya que el cerebro tarda un tiempo en registrar la sensación de saciedad. Cuando comemos a un ritmo frenético, es probable que consumamos más alimentos de los necesarios antes de que el cerebro nos indique que estamos satisfechos. Esta falta de sincronización puede contribuir al aumento de peso y a problemas de salud relacionados.

Beneficios de comer de menera lenta y consciente:

  • Digestión mejorada: masticar lentamente es el primer paso en el proceso digestivo. Al descomponer los alimentos en partículas más pequeñas, se facilita la labor del sistema digestivo.
  • Prevención de problemas digestivos: la prisa al comer puede contribuir a problemas digestivos, como la acidez estomacal e indigestión. Al dar tiempo al cuerpo para procesar los alimentos de manera adecuada, se reduce la probabilidad de sufrir malestares estomacales.
  • Conciencia plena y reducción del estrés: comer despacio fomenta la práctica de la atención plena o mindfulness. Al centrarse en cada mordisco, se crea una mayor conciencia de los sabores, texturas y olores de los alimentos. Esta atención plena no solo mejora la experiencia culinaria, sino que también puede reducir el estrés, ya que permite desconectar de las tensiones diarias y disfrutar del momento presente.
  • Fomento de la salud mental: la relación entre la alimentación y la salud mental es innegable. Comer de manera consciente puede ayudar a prevenir trastornos alimentarios y a promover una relación más saludable con la comida. Al tomarse el tiempo necesario para disfrutar de cada comida, se establece una conexión más positiva con la alimentación, lo que puede tener beneficios a largo plazo en la salud mental.

La idea de que comer demasiado rápido puede tener ciertos riesgos para la salud radica en el posible desajuste entre la velocidad a la que consumimos nutrientes y la velocidad a la que los percibimos y procesamos. No obstante, existen otras formas que nos pueden ayudar a comer más despacio:

  • Dejar los cubiertos en la mesa cada vez que llevemos comida a la boca y no volver a cogerlos hasta que la hayamos masticado completamente.
  • Beber despacio: este hábito no solo nos ayuda a mantenernos hidratados, sino que también nos obliga a hacer una pausa.
  • Eliminar distracciones, como el teléfono, la televisión, el ordenador y otros dispositivos electrónicos, no solo nos evita distracciones, sino que también facilita la concentración en lo que estamos haciendo y, en la mayoría de los casos, previene que comamos más rápido.
  • Comer sentados: Sentarse en una mesa en lugar de en el sofá es una excelente manera de aumentar la atención plena en lo que estamos haciendo. Además, reduce el riesgo de mala digestión.

Desde Cuidandote ,te aconsejamos agendar una cita con nuestra nutricionista Sonia Torres sobre la alimentación más adecuada para ti y dar el paso hacia un estilo de vida más saludable.