¿Sabías que una de las figuras de fútbol más famosas de la historia, Lionel Messi, sufrió múltiples lesiones de tobillo en sus primeros años como futbolista? Aunque hoy lo veamos correr sin problemas, como si nada le hubiera pasado, la fisioterapia jugó un papel clave en su recuperación. 

Y aunque deseamos mantenernos libres de tropiezos y caídas, no solo los deportistas de élite necesitan este tipo de ayuda: un mal paso caminando por la calle también puede ocasionarnos un esguince.  Así que presta atención, porque si a Messi le funcionó ¿Por qué a ti no? Te contamos todo lo que necesitas saber sobre cómo la fisioterapia puede ayudarte si un esguince decide hacerse parte de tu vida.

Fisioterapia al rescate

El esguince se presenta cuando los ligamentos -esas fibras que mantienen las articulaciones en su sitio- se estiran o se rompen más allá de su límite. Esto suele pasar por un movimiento brusco, una caída o, incluso, en ese momento en que subestimas la estabilidad de tus tobillos al correr por un terreno irregular. Los hay de diferentes grados. 

Para superar el doloroso esguince,  se necesita de la magia de la fisioterapia. Por ello, la consideramos tu mejor aliada. Una vez que el médico hace el diagnóstico y descarta otras lesiones como fracturas, el fisioterapeuta se encargará de personalizar el plan de tratamiento que necesitas para sentirte como nuevo. 

Esto es lo que no debe faltar en una buena sesión de fisioterapia durante la recuperación de un esguince: 

  • Terapias manuales: masajes y movilizaciones suaves para reducir la inflamación, mejorar la circulación y aliviar el dolor.
  • Electroterapia: uso de corrientes eléctricas suaves para estimular la regeneración del tejido y relajar los músculos.
  • Ejercicios de fortalecimiento: no basta con sanar. Hay que reforzar la articulación con estiramientos y ejercicios de equilibrio  para que no vuelvas a lesionarte.
  •  Reeducación postural: debes aprender a caminar, correr o incluso moverte correctamente para evitar repetir el mal paso.

Al llevar sesiones de fisioterapia que cumplan con esta fórmula clave, presentarás una recuperación más rápida, se irá el molesto dolor, fortalecerás la zona lesionada para evitar recaídas y, por último, pero no menos importante: volverás a moverte con mayor confianza, sin temor de que tu articulación “falle” otra vez. 

Y si vuelve a suceder, recuerda que Messi no habría llegado a ser el mejor sin superar sus lesiones. Y aunque tu meta, tal vez, no sea ganar un Balón de Oro, ¡mereces moverte sin límites!

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