“No pienses en nada”. ¿Cuántas veces nos han dicho esto? Los pensamientos pueden ser voluntarios o involuntarios, pero siempre están ahí. Es imposible dejar de pensar. Incluso cuando no queremos hacerlo, nuestro cerebro está “pensando en no pensar”.

El cerebro es el órgano que más poder tiene sobre nuestro cuerpo, hasta tal punto que, a veces, pensamos cosas ajenas a nuestra voluntad y nos asustamos porque determinadas ideas hayan pasado por nuestra cabeza. Esto puede hacer que entremos en bucle para intentar racionalizar el origen de ese pensamiento que no nos representa.

No somos nuestros pensamientos, somos nuestras acciones

Los pensamientos pueden tener muchas explicaciones y, a menudo, vienen creados por el miedo en sus diferentes perspectivas: a la pérdida, a la responsabilidad, a las consecuencias… Los psicólogos coinciden: no somos nuestros pensamientos, somos nuestras acciones.

Para racionalizar esos pensamientos que no se corresponden con nuestros valores, tenemos al equipo de psicología de ‘Cuidándote’ que puede ayudarnos a gestionar las emociones para volver a encontrar la tranquilidad mental que nos merecemos.  Como bien dice nuestra psicóloga Minaya Benavente “solemos acudir a consulta cuando ya estamos demasiado tocados, si reaccionáramos antes evitaríamos que los problemas se convirtieran en trastornos”.

Además de las herramientas que pueda darnos desde el servicio de psicología, hay otras actividades que pueden ayudarnos a parar el estrés provocado por los pensamientos y la búsqueda de explicaciones infructuosas. Actividades como el mindfullness, el pilates , el yoga o el cardio nos van a ayudar porque nos permitirán “conectar” el cuerpo y la mente a la vez que “desconectamos” de las preocupaciones que nos generan nuestros pensamientos.

La conclusión es que no eres lo que piensas, pero lo que piensas es un indicador de cómo te encuentras. Esto significa que, aunque tengas un pensamiento que no te representa, hay que gestionarlo sabiendo que no está diciendo nada de nosotros.

Algunas ideas que nos ayudan:

  • Concédete un tiempo de atención a ese pensamiento de manera exclusiva y luego decide dejarlo ir.
  • Céntrate en el presente, en la actividad que estés haciendo en ese momento de manera única.
  • Analiza si el miedo es racional o no.
  • Cambia de actividad para que tu cerebro se reinicie.

No dudes en pedir cita presencial u online en el servicio de psicología de ‘Cuidándote’ para volver a ser tú mismo. 😉