“Hara hachi bu”, reza el dicho japonés que significa “come hasta estar al 80% lleno”. Esta es, precisamente, una de las razones por las que los habitantes de Okinawa tienen una de las mayores esperanzas de vida del mundo. Este simple consejo nos recuerda algo fundamental: comer no solo es una necesidad física, sino también una experiencia que debería estar guiada por el equilibrio y la atención plena.
Pero, ¿qué pasa cuando nuestra relación con la comida se complica? Muchas personas luchan con sentimientos de culpa, exceso o incluso ansiedad en torno a los alimentos. Para evitar este tipo de situaciones, te contamos cómo construir una relación saludable con la comida que te permita disfrutarla sin remordimientos.
1. Escucha a tu cuerpo
Muchas veces nos olvidamos de que nuestro cuerpo nos manda señales sobre lo que necesita. Practica comer con atención: ¿realmente tienes hambre o simplemente estás aburrido o estresado? No hay nada de malo en darte un capricho, pero hacerlo de manera consciente es clave para evitar excesos.
2. Rompe con las etiquetas “bueno” o “malo”
¿Cuántas veces has escuchado frases como “hoy me porto mal porque voy a comer pizza”? Etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos” crea una relación tóxica con la comida. Ningún alimento es inherentemente malo; lo importante es el equilibrio.
3. Haz las paces con los antojos
Los antojos no son el enemigo. A menudo, reprimirlos solo los hace más intensos. En lugar de luchar contra ellos, trata de entender qué los está causando. ¿Es hambre, aburrimiento, o simplemente el deseo de algo sabroso?
4. No uses la comida como castigo ni recompensa
Solemos decir cosas como “me merezco este helado porque tuve un día difícil” o “no puedo comer postre porque no fui al gimnasio”. Aunque pueda parecer inofensivo, este tipo de pensamiento puede hacer que la comida se convierta en un sistema de premios y castigos, y eso no es sostenible a largo plazo.
5. Pide ayuda si la necesitas
Si sientes que tus pensamientos sobre la comida están afectando tu bienestar emocional, no dudes en buscar apoyo. Un nutricionista o un terapeuta especializado puede ayudarte a explorar qué está pasando y darte herramientas para mejorar.
Construir una relación saludable con la comida lleva tiempo, así que no te presiones. Empieza con pequeños cambios y celebra tus avances. La clave es encontrar el equilibrio entre nutrir tu cuerpo y disfrutar de los alimentos. Sonia Torres, nutricionista de Cuidándote y Grupo Policlínica, está disponible siempre para ayudarte a lograrlo. ¡Tú puedes hacerlo!

